Buenos días, camaradas!! Tiempo ha desde que escribimos por aquí por última vez, pero no os preocupeis, seguimos vivos y coleando, estudando vuestros movimientos como hacemos siempre :D.

Y durante éste tiempo de ausencia reflexiva, yo, personalmente he llegado a una conclusión, que parece una perogrullada, pero que hasta que no lo vives no te das cuenta de la gran verdad que representa: El tiempo pone a cada uno en su sitio.

Y es verdad, queridos amigos, vosotros los capitalistas tenéis las horas contadas, igual que las tuvimos nosotros. En el discurrir de nuestras vidas vamos tomando decisiones y realizando acciones que, en último término, pretendemos que nos lleven a cumplir nuestros objetivos. Y en el transcurso de ése tiempo, nos vamos dando cuenta de que a pesar de que podemos fracasar o triunfar, de alguna manera existe un curso causal que nos lleva exactamente adonde nos merecemos. ¿Porqué ocurre esto? Porque nuestras acciones y las consecuencias derivadas de ellas no siempre actúan con inmediatez, si no que nuestra interacción con los demás, sus acciones y consecuencias, conforman una compleja red acción-reacción, de manera que nuestra acción inicial resulta de la confluencia de muchas otras acciones. Es decir, llegados a un punto, podemos decir que el lanzar la bola por la rampa activa una serie de mecanismos entrelazados, y en último término obtenemos algo. Ése algo no sabemos qué puede ser en un principio, sólo  podemos esperar a ver cual es el resultado. Y por eso, como decía nuestro amigo Andrés Montes: La vida puede ser maravillosa. Es la incertidumbre del tiempo lo que nos mantiene en la carrera.

Por eso, camaradas, os animo a realizar siempre una acción (u omisión) con el ánimo y la curiosidad de ver hasta dónde te pueden llevar (siempre valorando las posibles consecuencias, no me seais gañanes :D). Porque en último término, será el tiempo el que te diga dónde y cómo estás. Y será totalmente merecido.

Salud, camaradas!!

Fdo: 2